
Sí. Tarde pero seguro. Como buena parte de la mafia china sabe, Fiestorros cerró el 2010 con una soberana mezcla de choripan y lectura dentro de las torres escarpadas de El Arte de Fluir.
A continuación, un breve repaso fotográfico de lo que fue una velada que arrancó en la terraza y terminó en la profundidad visceral del mutante centro cultural.
Empezamos por arriba: sí, ese que ven es
Juan Marcos Almada. Semi tapado, y dueño del eterno dedo que señala, Mr.
Hernán Brignardello.
Juan Marcos Almada se hace de chapa y muta en un Falcon. Ford Falcon, secundado por la balacera sonora de
Dos Cachivaches:

Almada y su tribuna: va camino al gol.

Toda la potencia escénica de
Hernán Brignardello para dar vida a su creación más espeluznante: El Tararira:

El seleccionado reunido:
Almada,
Brignardello,
Correa,
Eleisegui y
Guerrieri (
Fiestorros, o sea) +
Dos Cachivaches:

Otra de
Hernán Brignardello:

Este es
Patricio Eleisegui. En la imagen, preparándose para despegar con un texto al que no le sobra sangre:
Marcelo Guerrieri, justo abajo. Levanta los puños y esconde el mentón. Amaga, quiebra la cintura y suelta el latigazo de derecha. Es el cacique:

Cómo habrá sido la jarana, que hasta los
Fiestorros se tomaron el atrevimiento de contar con un presentador. En la imagen, el también escritor
Juan Carlos Virgilio:

Marche un corazón.
Nicolás Correa se despliega y la noche se hace latido. Abajo, desentrañando sentimientos:

Otra de la banda:
Dos Cachivaches enciende tu fuego. Imaginación y pulso musical para completar el frasco venenoso en el que descansa
Fiestorros:

Después está el público. Los amigos. Los colados. Los que quieren ser parte. Cada vez más. La puerta es grande:
aprovechen.

¿Venís al próximo?